domingo, 14 de febrero de 2016


LA REFINERIA DEL META 

UNA NECEDAD

Vuelve la insistencia del exgobernador Alan Jara sobre la refinería para el Meta. Pasaron cuatro años sin que, salvo la cuantiosa compra del predio, materialice su propuesta, pese a las reiteradas afirmaciones sobre cierres financieros, el señuelo de gasolina barata, producción de asfaltos y no recuerdo cuantos cuentos más; desde luego  que no faltaron las noticias sobre  inversionistas que se sumaban a su gran obra, primero fueron los norteamericanos, vaya fiasco por cierto, pues se trataba de unos gringos pobres  propietarios de una cigarrería en Miami y sin capacidad  económica, y ahora, para irse, el gran anuncio de la llegada de los rusos, y entonces, dirigiéndose a los más incautos les dice que ya si, tendremos refinería.

Iluso resultó el exgobernador, o por lo menos su intención de que su sucesora y uno que otro despistado sigan creyéndose el embeleco. Los que sabemos del tema, podemos desmentir a Alan Jara para decir que la tal refinería no existe ni será viable.
Para empezar, los precios de los combustibles no solo dependen de la oferta, estos no se forman a partir del mercado sino que están ligados a diversas variables. En primer lugar es el gobierno nacional (y lo será luego el congreso) quien fije los precios de los combustibles, atados siempre a realidades macroeconómicas y de geopolítica internacional que empiezan por señalar los precios de los combustibles a partir de los precios internacionales del crudo y dentro de dos variables de referencia el WTI y el BRENT, que rigen para Colombia. Si la refinería fuera a adquirir crudo no podrá ser por debajo de estas referencias internacionales, segunda razón de inviabilidad del proyecto.
Seguimos anotando en contra de la posibilidad de la refinería otros argumentos como son los precios internacionales del crudo (WTI y BRENT) en caída constante, lo que desmotivó la búsqueda de nuevos yacimientos y hoy solo el 14% de rondas están en actividad porque las compañías saben, como lo sabe cualquiera que lea revistas de temas económicos, que este año entrará al mercado internacional la producción de Irán (ya se le levantó el embargo) y Estados Unidos pasará de importador a exportador, lo que llevará el crudo a precios por debajo de los 30 dólares el barril y en Colombia solo hay reservas hasta el año 2020 salvo la perspectiva “off shore” para la búsqueda en el mar podría salvar al país de la dependencia petrolera. Entonces a traer crudo de la costa o a importarlo rumbo a Apiay para que la refinería de Alan pueda operar.
Operar la refinería que no tiene más que el predio, dedicado al pastaje de ganado, porque el montaje deberá efectuarse con una tasa cambiaria (precio del dólar), por encima de los 3.000 pesos para la compra de equipos necesariamente importados. Razón adicional que demuestra que la tal refinería no tiene viabilidad para un país que no es petrolero y que tiene tres refinerías Barranca y Cartagena en operación y la de Refinare en Antioquia, abandonada por inviable.
Pero la obsesión de la refinería de Alan tendría otra imposibilidad en la red de distribución, pues las estaciones de servicio tienen vínculos contractuales con los mayoristas (Shell; Esso: Terpel; Mobil y otras) que no les permitirá vender combustible de la marca “Alan” sin que en el Meta exista infraestructura que pueda competirle a los grandes distribuidores.
En otras palabras ni la gasolina puede ser más barata que los precios fijados por el gobierno nacional, ni la refinería es viable quedando solo la espera de que el próximo anuncio sea del inversionista Chino como para tragarnos un nuevo cuento.

Hugo Velásquez Jaramillo
Abogado Externado de Colombia

Docente ESAP